Articulo publicado en NUEVO SUMARIO 20/03/09
Este martes 24 se cumplirá un nuevo aniversario del comienzo del proceso más triste, humillante y desgarrador de nuestra joven historia. ¿Y donde nos encuentra?. Escuchando los gritos de matar al que mata, como si solo fuese asesino el que mata con un revolver comprado en la villa, como si el estado no estuviese matando a nadie, como si su honestidad prostitutiva les permitiera decidir quien es bueno y quien es malo. Es triste ver como gran parte del pueblo no piensa, no reflexiona, son la maquinaria perfecta que escucha, repite y actúa en consecuencia. Es decepcionante el autismo de los políticos para resolver problemas que no son ciertamente policiales ni judiciales. Tengo la bronca del que sabe que esto no tiene solución y la impotencia del que sabe como se soluciona pero con la seguridad de que nunca será consumada.
Es real hay errores legales que permiten que asesinos, violadores y malandras de toda calaña se vean beneficiados con penas que no son significativas, pero también tenemos cárceles que no regeneran a nadie, sino todo lo contrario. Tenemos jóvenes delincuentes que “entran y salen”, si es verdad, pero tenemos también 23 chicos muertos por día a causa de la desnutrición y más de la mitad del país inmersa en la pobreza. Tenemos un sistema que excluye al que no tiene, tenemos índices de desnutrición infantil que le sacarían el hambre a cualquier burgués asustado. Tenemos deserción escolar creciente (acaso a causa de esa mala alimentación que sufren de chicos), tenemos escuelas que se caen a pedazos, maestros cansados y sin dinero, hospitales en coma profundo, un estado con capacidades sociales diferentes, una dirigencia política que esta solo al tanto del índice de popularidad y que no le importa mancharse con sangre las manos, total de noche no hay nada que un Alplax no pueda calmar.
Hagamos un ejercicio de sinceramiento, cuando una persona estaciona en un semáforo con su automóvil y viene un chico a limpiar su vidrio, quizá por la moneda mas pequeña que tenga en el cenicero, y esta persona le cierra la ventanilla en la cara y seguramente piensa “porque no van a laburar” ¿no estamos generando odio?, ¿no estamos siendo increíblemente injustos?, seguramente Dios el domingo podrá resolver ese conflicto existencial o quizá algún psicoanalista bien pago, pero a ese chico que el sistema desecho y que es desechado todos los días por lo actores de este sistema, nadie le dará una respuesta, ni el estado, ni Dios y mucho menos un profesional bien pago.
Entonces no es acaso la sociedad en su conjunto (y obviamente el Estado) los generadores de odio, de violencia, de desigualdades, de discriminaciones. Tenemos un estado que fabrica delincuentes y no ciudadanos. Nunca habrá solución posible si creemos que la culpa es de la justicia penal, hay algo que están obviando, la justicia social.
Empecé diciendo que se cumplirá un nuevo aniversario del golpe del 76, donde el estado era el portador de la violencia, donde era imposible salir de noche sin caer detenido (en el mejor de los casos), donde por pensar distinto te encerraban, te torturaban y te mataban, donde los ladrones robaban el presente y el futuro de toda una sociedad, donde se aplicaba la pena de muerte (claro esta que a las victimas), donde miles fueron corridos hasta las fronteras para poder salvar sus vidas. En esa oportunidad y si uno revisa archivo tras archivo no encuentra estas caras de hoy, no estaba ese grito de justicia que hay en la calle, nadie quiere recordar y nadie quiere comparar, recordar es quedar en el pasado, dicen ellos y comparar es un ejercicio incomodísimo para quienes apoyan la mano dura del nuevo siglo. En esos tiempos de inseguridad real, ya que no había seguridad en las calles ni en los juzgados, nadie reclamaba como hoy… o si reclamaban, hubo 30.000 callados por reclamar y otros miles que pudieron irse para no correr la misma suerte. Hoy a más de 30 años aun hay chicos con su identidad robada, viviendo en casas robadas, con padres ladrones y asesinos. Estos asesinos también estuvieron mal juzgados, también entraron por una puerta y salieron por otra, también ejecutaban un violencia inexplicable, sin sentido y te mataban por cualquier cosa.
Es increíble el paralelismo entre una situación y la otra, lo único que cambia es el grito y que los que gritan ahora antes callaban.
No habrá seguridad mientras no podamos ser honestos y por sobre toda las cosas mientras no podamos ser solidarios, si no hay una urgente distribución justa, políticas reales y honestas en educación, salud y trabajo, con una justicia que acompañe no habrá jamás posibilidad de tener una sociedad medianamente segura.
Por ahora los paladines de la mano dura seguirán convenciendo a los menos despabilados que solo es cuestión de matar y encerrar a todos.
lunes, 23 de marzo de 2009
PARALELISMOS
Etiquetas:
24 de marzo,
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